annabergite

Annabergite

 

Anoche soñé que mi madre tocaba la flauta travesera en un concierto. Y luego que mi supuesto novio-que-no-lo-es me regalaba un anillo de annabergite (véase la foto).

No es por nada, pero esto me hace sospechar que están confabulando para algo grandioso.

La relación entre mi novio supuesto y mi madre travesera siempre ha sido azarosa, mendicante, trapacera e inextricable. Pero, como siempre han tenido esa noble actitud de salvar mi vida por todos los medios, incluso por encima de mi cadáver, pues al final se avienen a un entendimiento que supera todos los diccionarios que yo tengo.

Verán ustedes, no es que yo me sienta ninguneada, no, más bien es que necesito una brújula torticera que me permita salir airosa de mí misma entre ellos dos.

A veces me hago la sorda. A veces me hago la ciega. Incluso he llegado a gritar una noche entera para quedarme afónica y no tener que expresar mis opiniones en voz alta a la mañana siguiente. Pero ellos se incrustan en mi paisaje como mi mascota cuando quiere paseo.

Hombre, la idea de que mi novio sea capaz de regalarme algo tan hermoso ha suavizado la percepción interna que tengo de él y que jamás le cuento, porque mi deseo es casarme para poder atravesarme en la alfombra de la entrada de su casa y así parecerme más a mi-madre-que-no-es-mi-suegra.

Foto: Annabergite:  mineralografía mindat.org https://www.mindat.org/min-240.html

2 comentarios sobre “annabergite

  1. Relato burlesco de nuestra literatura satírica, pero lo haces a la vez tan fiel, y tan casi real, que parece que es verdad tu sueño. Y lo es, en parte, pienso yo, en parte ese sueño, no es que sucediera es que te despertó tan sobresaltada, que pareciendo que era verdad, tuviste la curiosidad de que esa bella joya, que tu novio te regaló, para así hacer mejor, el papel de pretendiente a tan cruel mujer, que al buen hombre maltrata, no con intención, por supuesto, sino con algo peor que duela, y que sin darte cuenta sucedió, la indiferencia. Que a vuestra listeza e inteligencia apenas afecta, quizás porque ni siquiera te das cuenta.
    Y es que cuando algo vuela en tu cabeza, vas directa sin torpezas, sin mirar de lado solo de frente para que nadie rompa, tu propia idea. Segura de si, pausada y conversa, dominas cualquier situación, por ello ama las urgencias, aunque eso tiene una sinrazón, y es que decantarte despacio, lenta, y con alguien que no te siga tus rápidos reflejos en la conversación, dos opciones te quedan, quedarte por educación (bueno a esta edad, la sinceridad a veces supera la educación, o exponer una excusa, que no va con tu “yo”, y se te vería tu insatisfacción.
    Me voy del relato, tan bien expuesto y como siempre, sigo el camino incorrecto.
    Pero bueno admitamos que tienes un supuesto.novio, tú madre encantada, quiere que sigas, más no te da lo que tú quieres, y te ves en la dualidad, de disgustar a tu madre, o darle un poco de ánimo a este novio, que tan bien contigo se porta. Y eso creo que no va. Necesitas acción, de esas que a mujer falta y que el hombre no sabe a veces dar…..seguirá..

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