Un sentido y cinco pieles

Marín Marais

¿Que es?, ¿qué  dice?

Oigo su voz.

Es la piel. Su piel suave.

¿A qué  huele?, ¿qué roza?

Huele a comino.

Es la piel, su piel suave.

¿Qué mastica? , ¿que chupa?

Sabe a arándanos, arándanos negros.

¿Qué  toca?, oigo un violín.

No, es un cielo.

Es la piel, su piel suave.

Veo un poro,  otro poro y otro.

Y es la piel.

Mi piel de elefante y su piel suave.

 

El coleccionista de trabucos

– Toni, eres hermosísimo, pero mira para otro lado, que me das calambre.
– Sabes que no puedo, se me quedaron los ojos como chinchetas en tu espalda y si miro a otro lado no veo.
– Ladrón.
– Mentirosa.
– Anda, vete otra vez a robar trabucos por ahí, pero antes regálame el tuyo. Se me ha antojado jugar con la llave de miguelete.
– Creo que vas a tener que ganártelo, preciosa. Últimamente no me dejas llevar a cabo mis obras de arte.
– ¡Venga ya!, jjajajjajajjaaa, obras de arte, ¡serás julandrón! Si me tienes de overbooking controlando tantos trabucos.
– Yo los cazo y tú los pones a buen recaudo, para que estén como en su casa.
– Bueno, pues cuéntame un cuento mientras recargas la munición. A ver si me duermo antes de que descubra que la ojera es bella.
– La ojera es bella y tú eres su musa, Belén. ¿Te cuento el cuento de la espingarda?, ¿seguro que te duermes?.
– Eres incorregible.
– Y tú eres mi dueña.

Foto: Trabucos españoles con llave de migueletehttp://www.corsariosdelplata.com.ar/trabuco.htm