Pinto tus raíces

Veo un árbol en tí. Y, para poder subirme a él, lo voy pintando sobre tu piel tiernecita. Y voy colocando hojas verdes y frutas en tu cara y en tus manos, mientras te da una risa contagiosa que me distrae. Pero me pongo muy seria y sigo haciendo líneas marrones en tu cuerpo, el tronco del árbol y las ramas, en tu pecho, en tus brazos, una manzana en tu frente y una ciruela en tu mentón. Un tronco recio y unas ramas retorcidas. Te miro y te veo fuerte para sostenerme cuando trepe.
Y, desoyendo tus gemidos, comienzo a pintar tus raíces. En las piernas largas y profundas, bien agarradas a la tierra. Pinto un gusanito en el dedo gordo de tu pie izquierdo sólo para desesperarte, tomarte el pelo y oírte de nuevo reír. Y subo a pintarte una raíz gorda en tu raíz. Una raíz gruesa como una vena insufrible rodeando, surcando, perfilando y avanzando por ese soporte carnoso que te sale despistado, con voluntad propia, de esa especie de barba entrecana.
De repente me da una lujuria en colores y se me caen los pinceles. Hundo los dedos en los tarros de pintura y te lo emborrono todo con naranjas, amarillos y rojos, como en un amanecer en el que todo tiene mucha vida, todo se levanta, hasta los pajaritos se levantan y ya no puedo aguantar la risa.
Así que hundo mi lengua en mermelada de fresa y la uso para pintarte una cereza alrededor de la boca, rodeando ese labio rojo que se te ha quedado caído, belfo.
Meto mi nariz en mostaza y pinto dos solecitos infantiles en tus pezoncillos, mientras empiezas a mirarme con cara de sátiro del bosque.
Y sin pensarlo seis veces, me enclavo en tu raíz. Esa que me apunta acusadora, mirándome con su único ojo y pidiendo misericordia.
Y dejo que seas tú el que me pinte por dentro. El que me llene de un alba inmaculada, de lunas blancas, y de lava de infierno.

[xrisstinah. Diciembre 2003. Primeras Piedras. Narradores.es]

Croquetas de lorazepam

– Emeteria: te juro por mi madre bendita que de persistir en tu empeño en venir todos los días a la consulta, te voy a dar unas croquetas de lorazepam.
– Don Minganíllez, si es que me encuentro muy mal.
– No hija no, te lo voy a decir ya de una forma rotunda, definitiva y para que no haya dudas: tú no te encuentras, al único que encuentras es a mí, todos los días para ser más exactos, y siempre encuentras tiempo y energía, cosa que a mí ya no me queda, para desgastar mis higadillos con tu adicción a la melacolía y demás virilingües.
– No le entiendo, don Minga. Yo sólo necesito que usted me comprenda.
– Llevo años comprendiéndote, corazón.
– Eso que usted dice es injusto, porque yo me encuentro muy mal.
– ¡Qué novedad! ¿Has pensado en cambiar de médico?
– Sí, pero es que la doctora Verrúguez no habla, se queda mirándote y callada como un búho y no se sabe lo que piensa. Y el doctor Próstatez me dice que sí a todo, como los chinos, y no puedo discutir con él.
– Mira, Emeteria, yo ya lo he pensado largo y tendido, he perfeccionado una receta que nadie ha perpetrado jamás, ni en El Bulli: croquetas de lorazepam. Una tú, una yo, una tú, una yo… Nos las vamos comiendo en disamor y compañía. Ya he calculado la dosis/efecto.
– ¿Qué efecto?
– Pasaremos a los anales de la ciencia, Eme, es posible que incluso publiquen el experimento en el Brithis Medical Journal. Ya he estructurado el absctract.
– ¿Locuálo?
– El resumen del suceso, el enunciado de objetivos, material, método, discusión,…
Objetivos: que Emeteria pase a mejor gloria.
Material: las susodichas croquetas.
Método: si ella se come “ene croquetas elevado a x-7 multiplicado por los miligramos de lorazepam invertidos en la masa y dividido entre el nº de patas de las gallinas que pusieron los huevos para rebozarlas menos la masa específica del pan rallado”, yo me tomo un Quitapenas para acompañar.
El resto está pendiente de llevar a cabo el estudio.
– Don Minganíllez, ¿usted ha bebido hoy?
– No, Eme, sólo te estoy pidiendo que contribuyas a un estudio científico para elevar el status de mi carrera profesional.
– Ah bueno, usted ya sabe que yo haría cualquier cosa para que le vaya bien. ¿Cuándo empezamos?
– Ahora, me he traído la fiambrera.

Estaba viendo la trayectoria de Brian Eno, que se ha definido a sí mismo humildemente como un “no músico” y siempre me ha parecido tremendamente original e innovador (es el creador de lo que se conoce como música “ambient”), y me he encontrado con una página en la que hay un album “compartible” de él y David Byrne (Talking heads) de este año.
De Byrne siempre me ha cautivado su eco con ondulaciones britishhawaianas en la voz.
Os copio el vínculo, porque me apetece compartirlo con vosotros: